1. LETANÍAS
JESUCRISTO
Las tribulaciones del mundo están llenas de pena, y vacías de
premio; pero las que se padecen por Dios se suavizan con la esperanza
de un premio eterno.
San Efrén
In illa verb. "attende tibi", sent. 18, Tric. T. 3
No hay hombre en el mundo sin tribulación, aunque sea rey o
papa. Y ¿quién es el que esta mejor? Ciertamente, el que
padece algo por Dios.
Tomas Kempis
Imitación de Cristo, I, 22, 3
Si Dios no perdonó ni a su propio Hijo, que no había
conocido el pecado, ¿piensas que va a dejar sin pruebas a los
hijos adoptivos que conocieron el pecado?
San Agustín
Sermón sobre los pastores, 46
LETANÍA AL SEÑOR CRUCIFICADO
PARA ALCANZAR LA PACIENCIA
EN LAS AFLICCIONES
| Dadme paciencia, crucificado Señor |
-Cuando juzguéis oportuno someterme a la prueba de la tribulación,
-Cuando me vea agobiado por todas partes de apuros y contrariedades,
-Cuando me falte lo que más necesito,
-Cuando tenga que sufrir las inclemencias del tiempo, el rigor de las
estaciones,
-Cuando sienta arder en mis miembros el fuego de la fiebre,
-Cuando me vea sumido en la enfermedad,
-Cuando deseare en vano para mis ojos desvelados un sueño reparador,
-Cuando el mal seque y consuma lentamente mi carne y mis huesos,
-Cuando vengan a llamar a mi puerta las aflicciones de cualquier clase
que sean,
-Cuando interiores desolaciones tengan oscurecido y como anublado mi
espíritu,
-Cuando me vea en peligro de ser vencido por la tentación,
-Cuando me vea precisado a reprimir la vivacidad de mi carácter,
-Cuando por excesivo abatimiento se me haga enojosa la vida,
-Cuando me vea hecho carga pesada para mi mismo y para los demás,
-Cuando no halle en torno de mí más que motivos de tristeza,
-Cuando me sienta impotente para todo bien,
-Cuando a pesar de mis esfuerzos, vuelva a caer en las mismas faltas,
-Cuando la sequedad interior parezca extinguir en mi todo fervoroso
deseo,
-Cuando mil pensamientos importunos vengan a distraerme en la oración,
-Si permitís que sufra contradicciones,
-Si permitís que tenga que luchar con genios difíciles,
-Si permitís que me humillen,
-Si permitís que me contristen,
-Si permitís que me abandonen mis amigos,
-Si permitís que sea víctima de la injusticia.
-Si permitís que me persiga la calumnia,
-Si permitís que me vuelvan mal por bien,
-Si permitís que me hieran con insultantes palabras, Dadme paciencia,
crucificado Señor.
ORACIÓN
¡Oh Dios mío, que habéis dispuesto se salven vuestros
escogidos por medio de los sufrimientos y de la Cruz! Ayudadme a soportar
los míos con el espíritu de paciencia y resignación
de que nos ha dejado Vuestro unigénito Hijo Jesucristo tan grandes
ejemplos, y haced que en todas nuestras aflicciones, ya del alma, ya
del cuerpo, repitamos con fe y sumisión las tiernas palabras
que os dirigió él en medio de su dolorosa agonía.
Padre mío, no se haga mi voluntad, sino la vuestra!" Amen.