Nuestro
compromiso va más allá de una relación personal
con Dios, sino debemos traducirlo en un encuentro con el señor
a través del hermano, dejando de lado nuestro orgullo, vanidad
y egoísmo. Debemos cruzar el mar de la autosuficiencia para
poder compartir nuestro pan con el hambriento, albergar al mas desposeído
en nuestra casa y vestir al desnudo, como dice la palabra: "Compartirás
tu pan con el hambriento, los pobres sin techo entraran a tu casa,
vestirás al que veas desnudo y no volverás la espalda
a tu hermano" Is 58, 7
Nuestro
ayuno va más de abstenernos de un bocadillo, quizás
el ayuno que el señor quiere de nosotros es romper las cadenas
injustas que oprimen nuestro corazón y nos impiden ser verdaderos
portadores de la presencia de un Cristo que esta vivo en nuestro
corazón.
Para
este tiempo de la santa cuaresma es momento de desatar las amarras
del yugo y dejar en libertad nuestro corazón. ¡Recordemos
donde hay libertad, allí esta el espíritu de Dios!
Que
estos cuarenta días de reflexión y oración,
ayuno y abstinencia sean un puente que nos acerque al señor.
No tengas miedo a amar y ser amado ya que el señor tiene
para ti una historia nueva que contar o un testimonio del cual el
mundo necesita para ser diferente ya que con el somos y seremos
mas que vencedores, ATRAVETE! ANIMO SOMOS SUYOS!