En este Tiempo de Cuaresma, tiempo de conversión de reflexión y de una meditación con nosotros mismos a través de este medio quiero unirme a la convocatoria de su santidad Juan Pablo II a la Jornada de oración y ayuno por la paz.

Nuestro compromiso va más allá de una relación personal con Dios, sino debemos traducirlo en un encuentro con el señor a través del hermano, dejando de lado nuestro orgullo, vanidad y egoísmo. Debemos cruzar el mar de la autosuficiencia para poder compartir nuestro pan con el hambriento, albergar al mas desposeído en nuestra casa y vestir al desnudo, como dice la palabra: "Compartirás tu pan con el hambriento, los pobres sin techo entraran a tu casa, vestirás al que veas desnudo y no volverás la espalda a tu hermano" Is 58, 7

Nuestro ayuno va más de abstenernos de un bocadillo, quizás el ayuno que el señor quiere de nosotros es romper las cadenas injustas que oprimen nuestro corazón y nos impiden ser verdaderos portadores de la presencia de un Cristo que esta vivo en nuestro corazón.

Para este tiempo de la santa cuaresma es momento de desatar las amarras del yugo y dejar en libertad nuestro corazón. ¡Recordemos donde hay libertad, allí esta el espíritu de Dios!

Que estos cuarenta días de reflexión y oración, ayuno y abstinencia sean un puente que nos acerque al señor. No tengas miedo a amar y ser amado ya que el señor tiene para ti una historia nueva que contar o un testimonio del cual el mundo necesita para ser diferente ya que con el somos y seremos mas que vencedores, ATRAVETE! ANIMO SOMOS SUYOS!

Por: Andres Zamora Jara

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