SANTA ÁNGELA DE FOLIGNO

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En los últimos años del siglo XIII se recuerdan aquellos grandes hombres en la fe que aun brillan: Santo Tomás de Aquino, San Alberto "El Grande", San Buenaventura.

En toda Europa se habla de las hazañas de los cristianos y se vislumbra una nueva era. Aparecen los pintores y dejan estampadas en sus lienzos las imágenes de los santos, rindiendo homenaje y veneración a los grandes apóstoles del Evangelio de Jesucristo.

En la pequeña ciudad de Foligno, hay una revuelta, hay intrigas, un siglo antes en asís, sus vecinos no hablaban mas que de Francisco el hijo de Bernandone el mercader de telas finas. Asís, a solo tres y medio kilómetros de Foligno se gloria de su hijo predilecto, pero en Foligno solo se habla de Ángela, de sus caprichos, de sus locuras y extravagancias. Cuando las señoras mayores se encaminan hacia la Catedral para asistir a la Santa Misa, se encuentra en el camino, se reúnen, caminan juntas y el nombre Ángela es la comidilla en sus misteriosos cuchicheos: ¿Viste, la Ángela está loca? Bueno, yo creo que esas cosas que le pasan, pueden ser de Dios responde una mas precavida. ¡Para mí eso es nada mas que obra del diablo añade otra autoritariamente¡

En cualquier caso, Ángela despierta la curiosidad general pues es una mujer bonita, elegante, apegada a los bienes terrenales; considerada en su sociedad una de las damas más ilustres. Joven, alegre, casada y con un matrimonio envidiable: con una brillante posición que le permite tener varios sirvientes y doncellas, mucha riqueza, joyas y placeres. Tenía tierras y toda clase de ganados, una casa de campos sobre una roca y un castillo.

En las reuniones con las damas de Foligno, Ángela acaparaba la atención de las señoras y caballeros; igual sucedía cuando asistía al teatro o torneos, todas las miradas se dirigías a su presencia.

Cuando iba a las celebraciones piadosas en la Iglesia se reía de las predicaciones y de los sacerdotes que celebraban los actos religiosos.

Un día todo cambió de repente, aquel mundo falso le presentó ante sus ojos la cruda realidad; en poco tiempo, Ángela perdió a su madre, a su esposo y a sus hijos. ¿Cómo se explicaba eso? Pensó durante días y noches en vela acerca de su vida vacía y mundana. Quería acercarse a Cristo Jesús, pero le daba vergüenza el desorden de su vida por lo que no se atrevía a dar el paso decisivo. Lloraba constantemente sus pecados y pedía en su soledad que el Dios bueno y misericordioso le enviara su gracia.

Un día entró a la Iglesia de San Feliciano, cuando estaba predicando Fray Amaldo, sacerdote Franciscano; y ella se divertía a costa del sermón y el predicador, se sintió transformada, se postró a los pies del franciscano quien le abrió el corazón.

Así se realizó, su conversión. Desde entonces Ángela quemó sus galas, dejó sus perfumes, olvidó los exquisitos manjares, vendió la casa de campo, su castillo y las tierras, dio el dinero a los pobres; y encerrada en su casa con solo una sirvienta, empezó con su rigurosa penitencia. "Yo era joven -nos dice ella- pedir limosna y andar recorriendo las calles en medio de peligros y vergüenzas me desgarra el corazón, tendré que morir de hambre, morir de frío, morir desnuda".

En medio de las angustias tuvo una visión: "Vió el corazón de Jesús que le decía señalando su corazón desbordante de amor: "He aquí un lugar sin mentira, el tabernáculo de la verdad". "Y Cristo me llamo, invitándome a seguir sus pasos". A partir de este mensaje comenzó una vida extraordinaria, de un drama sobrehumano, en la cual la vida espiritual se convierte en una realidad visible. "La dulzura de Dios me penetra hasta lo mas profundo de mi corazón y me inunda el espíritu, en esos trances me llaman la poseída y, no deseo contradecirles, solo sé que Dios está conmigo y me tomará a su tiempo como instrumento, para ese instrumento estoy preparada y acataré su voluntad.

Estas luchas duraron muchos años, pero una fuerza superior le animaba y la sostenía, mientras el espíritu del mal ponía en juego todas sus artes para confundirla. Dios la permitía en el tabernáculo mas interno de sus secretos. Si Santa Gertrudis, su contemporánea fue la privilegiada de la divinidad de Jesucristo: Si Santa Catalina de Génova fue la Santa de la divinidad, Ángela de Foligno, parece haber reunido esos dos géneros de contemplación, de la luz y la adoración, lo que en sus escritos ella llama el doble abismo, el abismo de la altura y la profundidad. Cuando habla del abismo de la humanidad de Cristo, Ángela es elocuente, minuciosa y amorosa.

Veinte años habían pasado. La aventura terrible de aquel corazón, que se había empeñado en derribar el muro que los separaba de su amado Jesús se acerca al triunfo definitivo.

La loca de los primeros días, es ahora la Santa, antes despreciada, criticada y sola, es acompañada por un buen número de piadosas mujeres y hombres espirituales que desean vivir en torno suyo, recogiendo sus enseñanzas e imitando sus virtudes, la llaman su sagrada madre y ella los llama sus queridos hijos.

Ocho días después del día de los inocentes, Ángela cae en un sueño ligero; la madre amorosa se durmió en paz.

Su muerte aconteció el año 1309. Tenía 59 años de edad.

ORACIÓN DE SANTA ÁNGELA

"Hijos míos, sed humildes, hijos míos sed dulces, hijos míos, padres míos, y hermanos míos amaos los unos a los otros, con un amor que se extienda a todas las gentes, a todas las naciones. Muchos parecen pasto del fuego, y sin embargo, están escritos en el libro de la vida. No os dejo otra cosa en testamento. Os doy lo que tengo, todo lo que he recibido del Señor mi Salvador; la pobreza, el aprobio, el dolor, la vida del hombre de Dios. Amén.

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