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6
de enero de 2003
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El origen oriental de esta solemnidad se encuentra en el mismo nombre: "Epifanía", es decir, manifestación, los latinos usaban la denominación: " festivas declarationis" o "apparitio", con el significado principal de la revelación de la divinidad de Cristo al mundo pagano con la adoración de los magos, a los judíos con el Bautismo en el Jordán, y a los discípulos con el milagro de las bodas de Caná. Sin tratar de hacer una reconstrucción histórica, podemos considerar el episodio de los magos como lo hicieron los Padres de la Iglesia: símbolo y manifestación a la salvación de los pueblos paganos. Los magos fueron la explícita declaración de que el Evangelio había que predicarlo a todos los pueblos. Para la Iglesia oriental tiene grande importancia el Bautismo de Cristo,
la "fiesta de las luces", como dice san Gregorio Nacianceno,
incluso como contraposición a una fiesta pagana del "sol
invictus". Dios habla a los paganos por medio del mundo visible: el resplandor del sol, la armonía de los astros, la luz de las estrellas en el firmamento(los magos descubrieron en el cielo la señal divina) son portadores de la presencia de Dios. Partiendo de la naturaleza, los paganos pueden "hacer las obras de la ley", porque, como decía san Pablo a los habitantes de Listra, el "Dios vivo, que ha hecho al cielo, la tierra, el mar y todo lo que hay en ellos... en las pasadas generaciones han permitido que todas las naciones siguiesen sus caminos. Sin embargo, no ha cesado jamás de dar testimonio sobre sí mismo, haciendo el bien, mandando desde el cielo lluvias y estaciones fructíferas, y llenando vuestros corazones de alimento y de felicidad"(Hch 14, 15-17). Ahora "en estos días (Dios) nos ha hablado por el Hijo, ha constituido heredero de todas las cosas, por quien hizo también el universo"(Hb 1,2.) Los muchos mediadores de la manifestación de la divinidad encuentran su termino en la persona de Jesús de Nazaret, en él resplandece la gloria de Dios. Por eso nosotros podemos hoy expresar "la humilde, temerosa, pero plena y alegre profesión de nuestra fe, de nuestra, de nuestro amor"(Pablo VI.) |
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