En este día, vigilia de la Epifanía(ahora trasladada
al siguiente domingo), es decir, la "manifestación"
de Cristo a la gente, reunimos el recuerdo de dos santas y un santo
en su misma diversidad manifiestan la universidad de la salvación
y de la llamada a la santidad. La noble y senatorial familia romana
Anicia tuvo el privilegio de dar a la Iglesia, al papa san Gregorio
Magno, "un pequeño hombre muy grande" como lo define
Mommsen, contraponiendo su deficiente presencia física y su delicada
salud a la grandeza espiritual y a las excelentes cualidades de hombre
de gobierno. A la formación del muchacho predestinado contribuyeron
el padre, senador Gordiana, la madre S. Silvia y las dos santas tías
paternas Tarsilia y Emiliana(o Amelia).
El mismo san Gregorio Magno es quien nos habla de estas tías,
comentando el pasaje del Evangelio en donde Jesús dice que muchos
son los llamados pero poco los elegidos. Dice que junto a Emiliana y
Tarsilia, también una tercera tía, Gordiana, había
resuelto consagrarse al Señor, llevando una vida ascética
en la casa paterna. Pero solamente las dos primeras perseveraron y progresaron
en el camino de la santidad y de la fidelidad a la propia vocación.
En cambio la tía Gordiana poco a poco fue volviendo a las antiguas
costumbres mundanas, abandono el propósito de la virginidad y
se casó con su administrador.
San Gregorio cuenta también un episodio de sus tías: hacia
unos días que se había muerto Tarsilia, y Emiliana escucho
que la hermana le hacia esta invitación: " He celebrado
la navidad sin ti, pero ven para que podamos celebrar juntas la Epifanía
del Señor". No sabemos la fecha exacta de la muerte de Emiliana,
pero, según la tradición, fue el de enero, vigilia de
la Epifanía.
El otro de enero, más cercano a nosotros(en 1860), mientras realizaba
un gesto de delicadeza para con un sacerdote suyo, moría en Filadelfia(USA)
Juan Nepomuceno Neumann, quien la gente llamaba afectuosamente nuestro
pequeño obispo. El 19 de junio de 1977 fueron de Estados Unidos
a Roma mas de 30.000 peregrinos para asistir a la ceremonia de la canonización
de" su pequeño obispo", aunque fue transmitida a todo
el mundo vía satélite. Neumann había llegado a
los Estados Unidos en junio de 1836, después de 40 días
de navegación, porque en sus diócesis bohema no había
necesidad de sacerdotes. Fue el iniciador de las escuelas parroquiales
norteamericanas.