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Es difícil identificar a esta mártir romana, a pesar de los documentos antiguos, porque lo que se sabe de ella se pueden aplicar a tres personas distintas. Según una leyenda, la santa fue bautizada por san Pedro, a la edad de 13 años, y coronó su vida con el martirio, convirtiéndose así en la primera mártir de Accidente. Según esta tradición, el cuerpo de la joven fue enterrado en las catacumbas de Priscila, las más antiguas de Roma. En el siglo VIII se comenzó a identificar a la mártir romana con Prisca, mujer de Aquila, de la que habla san Pablo: "Saludad a Prisca y a Aquila, mis colaboradores en Cristo Jesús, los cuales por mi vida, expusieron sus cabezas; Y no sólo yo les estoy agradecido, sino también todas las Iglesias de los gentiles" (Rm 16,3). Así se comenzó a hablar del "titulus Aquilae et Priscae", modificando el primitivo título del que se tiene noticia ya en sínodo romano del 449. El título cardenalicio con el que se ha querido honrar la Iglesia de Santa Prisca, una santa hoy casi olvidada por los calendarios, está testimoniando la devoción que desde los primero siglos de la vida cristiana le atribuía esta "primicia" al humilde pescador de Galilea. La iglesia santa Prisca, construida sobre las ruinas de una casa romana que según la leyenda hospedó a san Pedro, conserva en la cripta un pequeño instrumento cóncavo con el cual san Pedro bautizaba a los catecúmenos. |
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