14 DE ENERO
BEATA VERONICA DE BINASCO
Religiosa

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Nació en Binasco, cerca de Milán, en 1445, era una hija de humildes campesinos; a los 22 años entró al convento Agustino de Santa María, en Milán, y en él pasó 30 años de vida religiosa en el humilde oficio de Hermana medicante. Murió el 13 de enero de 1497, y a los 10 años de su muerte, León X le concedió el culto privado. Mientras vivió en familia solo aprendió el duro trabajo campesino; no fue a la escuela, así que cuando entró al convento tuvo que luchar bastante para aprender a leer y a escribir: Los resultados fueron escasos, porque era una muchacha acostumbrada a manejar el azadón. Sin embargo, aprendió la más importante lección de su vida ascética, cuando la Virgen reveló en una visión cual era el camino a seguir para aprender la ciencia divina que lleva a Dios: la pureza del corazón, la paciencia del prójimo, que no nos hace escandalizar de las culpas, sino que nos lleva a orar por los que las cometen; y la tercera lección fue la meditación diaria sobre la Pasión de Jesús.

Para que se le grabaran en la memoria estas sencillas pero preciosas nociones, la Virgen se las tradujo no en letras del alfabeto, sino con poético simbolismo de colores: el blanco de la pureza y del amor de Dios, el negro la paciencia y el rojo el de la Pasión. Así, esta humilde monja analfabeta aprendió la sabiduría directamente de la fuente divina, y sin haber abierto ningún libro de teología, y mucho menos un tratado de psicología, sor Verónica maravillaba a cuantos se le acercaban por la audacia de su doctrina y por la clara intuición que tenía de las aflicciones de los demás. Pero ella daba más de lo que recibía, dando a cuantos se le acercaban el pan que alimenta en alma.

Por invitación de la Virgen, viajó a Roma a llevarle un mensaje al Papa, el tan denigrado Alejandro VI. El Papa(un gran devoto de la Virgen a pesar de todo) la recibió amablemente y la escuchó con atención porque comprendió que se encontraba ante una alma privilegiada. La beata Verónica gozó el don de la profecía y lo uso para preanunciar el día y la hora de su muerte. La profecía se cumplió puntualmente, y sor Verónica expiró serenamente cuando la campana llamaba a sus cohermanas al rezo de Completas, el 13 de enero de 1497.

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