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EL ROSARIO CON
LOS MISTERIOS, COMENTADOS E ILUSTRADOS
El
Rosario, una de las devociones marianas más extendidas en el pueblo
cristiano y que arranca del celo apostólico de Santo Domingo, es
para el Diccionario de la Real Academia Española: «Rezo
de la Iglesia, en que se conmemoran los quince misterios principales de
la vida de Jesucristo y de la Virgen, recitando después de cada
uno un padrenuestro, diez avemarías y un gloriapatri.»
En verdad ahí están enunciados los elementos esenciales
que lo constituyen, a los que se añaden, según las regiones
y devociones, otros también importantes. Si se nos permite, podríamos
decir que el Rosario está formado por materiales evangélicos
de primera calidad: la selección de los misterios, ordenados en
tres grupos, gozosos, dolorosos y gloriosos, que son pasos decisivos de
Jesús y de María que nos llevan de la Anunciación
y Encarnación hasta la venida del Espíritu y la coronación
de la Virgen; la oración que Jesús nos enseñó
para dirigirnos al Padre, y la que la tradición de la Iglesia ha
elaborado para saludar a María, empleando en parte las palabras
que le dirigieron el Ángel y su prima Isabel; y, como broche de
cada decena de avemarías, la fórmula de alabanza trinitaria.
Hay que añadir que son partes esenciales del Rosario la meditación
y contemplación de los misterios, sin la que su rezo quedaría
como un cuerpo sin alma, y las oraciones vocales impregnadas de ese clima
de oración y devoción. La Iglesia celebra el 7 de octubre
la fiesta de Nuestra Señora, la Virgen del Rosario.
En
cuanto a la forma de rezar el Rosario, digamos que lo más habitual
es contemplar cada día cinco misterios: los lunes y jueves, los
Misterios Gozosos, los martes y viernes, los Dolorosos, y los miércoles,
sábados y domingos, los Gloriosos, a no ser que la celebración
de las fiestas o tiempos litúrgicos aconseje otra opción.
Suele formar parte del Rosario la letanía, "deprecación
a la Virgen con sus elogios y atributos colocados por orden", de
la que hay varias fórmulas. Ofrecemos también algunos otros
elementos de uso particular, que pueden libremente omitirse.
Para
favorecer la contemplación y meditación de los misterios,
enlazamos su enunciado con imágenes artísticas y redacciones
evangélicas.

Rezo
del Santo Rosario
V. En el nombre
del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
R. Amén.
V. Dios mío,
ven en mi auxilio.
R. Señor, date prisa en socorrerme.
V.
Gloria al Padre...
R. Como era en el principio...
Los misterios
que hemos de contemplar son
Lunes y Jueves:
LOS MISTERIOS GOZOSOS
Primer misterio:
La Anunciación y Encarnación del
Hijo de Dios en las purísimas entrañas de la Virgen María.
Un Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria.
[Al final de
cada misterio suele decirse:]
Dios te salve, María, Hija de Dios
Padre; Dios te salve, María, Madre de Dios Hijo; Dios te salve
María, Esposa del Espíritu Santo. Templo y sagrario de la
santísima Trinidad, no permitáis, Señora, que ningún
cristiano viva ni muera en pecado mortal ni venial. Amén.
Segundo misterio:
La Visitación de María Santísima a su prima Santa
Isabel
Un Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria.
Tercer misterio:
El nacimiento del Niño Jesús en el pobre
y humilde portal de Belén.
Un Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria.
Cuarto misterio:
La Purificación de la Virgen María y Presentación
del Niño Jesús en el Templo.
Un Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria.
Quinto misterio:
El Niño Jesús perdido y hallado en el Templo.
Un Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria.
Martes
y Viernes:
LOS MISTERIOS DOLOROSOS
Primer misterio:
La oración de Jesús en el huerto de Getsemaní.
Un Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria.
Segundo misterio:
La flagelación de Jesús, atado a la columna.
Un Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria.
Tercer misterio:
Jesús es coronado de espinas.
Un Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria.
Cuarto misterio:
Jesús con la cruz a cuestas, camino del Calvario.
Un Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria.
Quinto misterio:
La crucifixión y muerte de Jesús.
Un Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria.
Miércoles,
Sábados y Domingos:
LOS MISTERIOS GLORIOSOS
Primer misterio:
La Resurrección del Señor.
Un Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria.
Segundo misterio:
La Ascensión del Señor al cielo.
Un Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria.
Tercer misterio:
La venida del Espíritu Santo sobre el Colegio
apostólico.
Un Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria.
Cuarto misterio:
La Asunción de Nuestra Señora al cielo.
Un Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria.
Quinto misterio:
La coronación de la Virgen María como
Reina del universo.
Un Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria.
[Terminado el rezo
de los misterios correspondientes, suele saludarse a la Virgen en sus
"tres purezas" y recitarle la Salve:]
V. Virgen purísima
antes del parto.
R. Purifica nuestros pensamientos.
Avemaría
V. Virgen purísima
en el parto.
R. Purifica nuestras palabras.
Avemaría
V. Virgen purísima
después del parto.
R. Purifica nuestras obras y deseos.
Avemaría
Para más obligar
a la Virgen santísima, saludémosla con una "Salve":
Dios te salve...
Letanía
lauretana
Señor,
ten piedad
Señor, ten piedad
Cristo, ten piedad
Cristo, ten piedad
Señor, ten piedad
Señor, ten piedad
Cristo, óyenos
Cristo, óyenos
Cristo, escúchanos
Cristo, escúchanos
Dios Padre celestial
Ten misericordia de nosotros
Dios Hijo, Redentor del mundo
Ten misericordia de nosotros
Dios Espíritu Santo
Ten misericordia de nosotros
Trinidad Santa, un solo Dios
Ten misericordia de nosotros
Santa María
Ruega por nosotros
Santa Madre de Dios
Ruega por nosotros
Santa Virgen de las vírgenes
Ruega por nosotros
Madre de Cristo
Ruega por nosotros
Madre de la divina gracia
Ruega por nosotros
Madre purísima
Ruega por nosotros
Madre castísima
Ruega por nosotros
Madre virginal
Ruega por nosotros
Madre sin corrupción
Ruega por nosotros
Madre Inmaculada
Ruega por nosotros
Madre amable
Ruega por nosotros
Madre admirable
Ruega por nosotros
Madre del buen consejo
Ruega por nosotros
Madre del Creador
Ruega por nosotros
Madre del Salvador
Ruega por nosotros
Madre de la Iglesia
Ruega por nosotros
Virgen prudentísima
Ruega por nosotros
Virgen digna de veneración
Ruega por nosotros
Virgen digna de alabanza
Ruega por nosotros
Virgen poderosa
Ruega por nosotros
Virgen clemente
Ruega por nosotros
Virgen fiel
Ruega por nosotros
Espejo de justicia
Ruega por nosotros
Trono de sabiduría
Ruega por nosotros
Causa de nuestra alegría
Ruega por nosotros
Vaso espiritual
Ruega por nosotros
Vaso digno de honor
Ruega por nosotros
Vaso insigne de devoción
Ruega por nosotros
Rosa mística
Ruega por nosotros
Torre de David
Ruega por nosotros
Torre de marfil
Ruega por nosotros
Casa de oro
Ruega por nosotros
Arca de la alianza
Ruega por nosotros
Puerta del cielo
Ruega por nosotros
Estrella de la mañana
Ruega por nosotros
Salud de los enfermos
Ruega por nosotros
Refugio de los pecadores
Ruega por nosotros
Consuelo de los afligidos
Ruega por nosotros
Auxilio de los cristianos
Ruega por nosotros
Reina de los ángeles
Ruega por nosotros
Reina de los patriarcas
Ruega por nosotros
Reina de los profetas
Ruega por nosotros
Reina de los apóstoles
Ruega por nosotros
Reina de los mártires
Ruega por nosotros
Reina de los confesores
Ruega por nosotros
Reina de las vírgenes
Ruega por nosotros
Reina de todos los santos
Ruega por nosotros
Reina concebida sin pecado original
Ruega por nosotros
Reina elevada al cielo
Ruega por nosotros
Reina del santo rosario
Ruega por nosotros
Reina de la familia
Ruega por nosotros
Reina de la paz
Ruega por nosotros
Reina de la Orden Franciscana
Ruega por nosotros
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo
Perdónanos, Señor
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo
Escúchanos, Señor
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo
Ten misericordia de nosotros.
V. Ruega por
nosotros, Santa Madre de Dios.
R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Cristo.
Oremos:
Derrama, Señor,
tu gracia sobre nosotros, que, por el anuncio del ángel, hemos
conocido la encarnación de tu Hijo, para que lleguemos, por su
pasión y su cruz, a la gloria de la resurrección. Por Jesucristo,
nuestro Señor. Amén.
O bien, cuando se
rezan los misterios gozosos:
Te pedimos, Señor, que nosotros, tus siervos, gocemos siempre de
salud de alma y cuerpo; y por la intercesión de santa María,
la Virgen, líbranos de las tristezas de este mundo y concédenos
las alegrías del cielo. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
O bien, cuando se
rezan los misterios dolorosos:
Señor, tú has querido que la Madre compartiera los dolores
de tu Hijo al pie de la cruz; haz que la Iglesia, asociándose con
María a la pasión de Cristo, merezca participar de su resurrección.
Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
O bien, cuando se
rezan los misterios gloriosos:
Oh Dios, que por la resurrección de tu Hijo, nuestro Señor
Jesucristo, has llenado el mundo de alegría, concédenos,
por intercesión de su Madre, la Virgen María, llegar a alcanzar
los gozos eternos. Por el mismo Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
V. Ave María
Purísima.
R. Sin pecado
concebida.
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