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ORACIÓN
Señor Jesús, que nos dejaste en tu Madre un modelo perfecto de seguimiento vocacional, concédenos que, a imitación de ella, seamos cada día fieles oyentes de tu Palabra, y fortalecidos con la gracia de tu espíritu, vivamos en una actitud constante de disponibilidad para cumplir en cada momento tu voluntad. Amén.
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"Y esta maternidad de María perdura sin cesar en la economía de la gracia. Desde el momento en que dio fielmente su consentimiento en la anunciación, y lo mantuvo sin vacilación al pie de la cruz, hasta la consumación perfecta de todos los elegidos. Pues una vez recibida en los cielos, no dejó su oficio salvador, si no que continúa alcanzándonos por su múltiple intercesión los dones de la eterna salvación" (LG 62) María ha sido considerada desde tiempos antiguos como modelo de seguimiento. Decía San Ambrosio que la Madre de Dios es tipo de la Iglesia en el orden de la fe, de la caridad y de la unión perfecta con Cristo. EN EL ORDEN DE LA FE El padre de la misericordia, quiso que precediera a la encarnación, la aceptación de la Madre predestinada, para que, de esta manera, así como la mujer contribuyó a la muerte, también la mujer contribuyese a la vida. Ella, por el anuncio del ángel, recibió al Verbo de Dios en su alma y en su cuerpo. Por su fe y confianza dio la vida al mundo. EN EL ORDEN DE LA CARIDAD María sobresale entre los humildes y pobres del Señor. Ella, guiada por el Espíritu Santo, se consagró toda al misterio de la redención de los hombres. Siendo ejemplo con su vida de aquel amor maternal con el que es necesario que estén animados todos aquellos que trabajan en la misión apostólica de la Iglesia. EN EL ORDEN DE LA UNIÓN PERFECTA CON CRISTO María, al abrazar de todo corazón la voluntad salvífica de Dios, se consagró totalmente como esclava del Señor a la persona y obra de su hijo. Esto se manifestó desde su concepción virginal hasta la muerte de Cristo. concibiendo a Cristo, engendrándolo, alimentándolo, presentándolo al padre en el Templo, padeciendo con Él cuando moría en la cruz. Cooperó de forma excelente en la obra del Salvador con la obediencia, la fe, la esperanza y la ardiente caridad. Por eso es modelo del seguimiento y la fidelidad para cualquier cristiano. Por eso es modelo de la Iglesia misma.
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